lunes, 22 de marzo de 2010

El Vampiro


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Dedicado en todas sus solitarias horas a la lectura de novelas,cuando salía al mundo se maravillaba de que en ninguna de sus bases cobraran realidad aquellas agradables pinturas y aquellas encantadoras descripciones,mediante las cuales se representaba a la sociedad humana en las obras que constituían el objeto de sus estudios.

Empero,encontrando suficientemente adulada su vanidad, estaba ya a punto de despedirse para siempre de los sueños de los novelistas, cuando se topó con el extraordinario hombre [...].

Le admiró, y puso toda la atención para formarse una idea del carácter de un ser tan profundamente abstraído en sí mismo, que no daba muestra de apercibirse de los objetos que le rodeaban, como no fuera el esfuerzo que hacía por evitarlos.

Creyendo en el poder de su fantasía y complaciéndose en seguir todo lo que le ofrecía una imagen extraña y maravillosa, transformó repentinamente a este personaje en un héroe de novela, y se dedicó a admirar el fruto de su imaginación más que el objeto real que apreciaban sus sentidos.

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