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sábado, 1 de enero de 2011

Libera me

Opacada espuma de la turbación
¡temor, terror inconmensurable!
Tú, que lograste reducir mis oportunidades acrisoladas
en meros fragmentos de lo que una vez fuí...
¡Exégesis sobre mi alma!

Ah, cúan insoportables resultan tales visiones...
Mas incluso puedo percibir los murmullos inaudibles
de mis rencores ya desterrados,
que creyéndolos agravantes,
los enlacé a mis cabellos con sobrios besos de rechazo,
ignorando que estos acabarían
con mis muñecas aprisionadas a la celosa e iracunda muerte.

Angeline C. H.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Sinónimos de la nada


Bajo el llano manto de las náyades, se postran las almas meditabundas que agonizan por hallar su cometido y quedan descubiertas las burbujeantes llamas de ira que estas proclaman. ¡ Falto de gracia y valor, cuán grande es la impotencia que las acompaña! Oh, sí, la compañía...Con vacilante atrevimiento desdeño tal concepto, pues ha sido targiversado por las corruptas manos de la humanidad. Oh, sí, la compañía...Que ha sido refugio de la debilidad y ha caído en el olvido del putrefacto anacronismo de tu existencia.
Adonis, Narciso de mi propio ente, muéstrame con tus ultrajadas manos el camino de la redención, guíame con tus pasos por el misterio de tu espíritu, pues yo he sido desprovista de la valentía de mis andares y he perdido el rumbo y mi mirada centelleante.

Angeline C. H.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Náufrago


La calma desplumada desfallece en lágrimas por la bendición de tu alma. Mucha fortuna te deseo en tu cometido, mas no olvides que jamás lograrás hallar una paz más sincera que la que yo te ofrezco, una paz inmortal, libre de pecado y juicio. No me culpes por ver en tí un reflejo de mi anhelo, ya erosionado por la fuerza del tiempo impío... No, le ruego a Dios que me permitas excusarme con vanas palabras, ruido estruendoso que desmerece este encuentro, ya de por sí maldito desde nuestro nacimiento... ¡Oh, fuente de desaliento! 

¡Una y otra vez entierro mi orgullo por ver en tu figura esos delicados cabellos ébano combatir contra las turbulentas mareas del desamparo!

Angeline C. H.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Predestinacionismo


"Guarneciendo mis olvidados vestidos con tus lazos de seda y encajes, mi cabello se tornaba suave entre tus dedos, y mi frágil cintura reposaba segura entre tus brazos, mientras esa dulce fragancia a rosas nos embriagaba a ambos. Ah, como olvidar esa ensoñación...

Mas entonces atisbé en tu mirada un deje de impaciencia que me alertó y me desconcertó por completo. ¿Era esa tu idea de Eternidad? La aparente belleza que hay en mí se marchitará con los años, y la grandeza de mis palabras abandonará el lecho de la apasionada fascinación...

Yo, la antítesis de todo lo que tú anhelabas y deseabas poseer, había transmutado mis errores y mi arrepentimiento en esperanza y ahora era el espejo de tus ideales.
Ahora lo se, querido, que yo representaba tu musa, tu inspiración, el descubrimiento de lo fantástico... 

Y yo te rechacé, fría y sin ninguna excusa para mitigar mi propio orgullo, pues la felicidad era como la niebla ante nuestros ojos, una realidad vana e infructuosa, pero la única verdad posible para el burlesco ser humano.

¿Que fin perseguíamos con tanta vehemencia si , al fin y al cabo, ambos sabíamos que solamente nos lograríamos lamer nuestras mutuas y perpetuas heridas de una condenación por una vida inmortal?"


[..]

Angeline C. H.

miércoles, 28 de abril de 2010

La Batalla


"Si la Eternidad pudiera tomarme como su esposa..."

[...]

"Dime, querido, sin aflicción ¿Se sabe de algo más hermoso que la sangre?

¡La sangre, castidad de nuestra estirpe! Mal del perverso amante de la Vida, alivio del romántico inconformista, lecho que hace descansar al glotón y fosa que entierra al ladrón...

¿Mas que hay del Vanidoso y la Olvidada? Caminan de la mano mientras sus latidos cuentan los segundos y sus ojos fulminan los rayos de luz que quedan para que, al cesar la tregua con el Sol, sus pretensiones exagües infrinjan su obstinación y se internen en la cárcel del Duelista, intentando finalizar con el Sufrimiento, el único rey que los govierna a ambos.

¡Oh,que místicismo encierra el momento en que esa dulce hoja se interna en mí,
como la valiente ola viola sin compasión cada grano de arena!"

Angeline C. H.

martes, 27 de abril de 2010

Reminiscencia


"Son esos vagos pensamientos, mas no por eso poco intensos, los que recorren las entrañas de mi conciencia del mismo modo que la consume, observando como las astillas de la razón me privan del sosiego y me embriagan de oscuros deseos ilusorios. ¡Ay de mí, y de mi sensatez! Bien sabes, inexorable soledad, que yo jamás perturbé los rincones de tu clemencia, y la lacra a la que me sometí no fue sino a causa de la terrible obsesión enfermiza que me tomaba, ya que era menester hallar un designio al que odiar y por el que seguir viviendo."

[...]

"La lluvia ¡Oh, gracias por esos inocentes besos esperanzadores! logra apaciguarme, mostrándome el tortuoso camino de mi destino. Sin duda, ya es demasiado tarde para mis plegarías, pues mi cuerpo fue entregado a los ángeles del cielo bajo mi voluntad y mis lágrimas sellaron el pacto con el Innombrable.¡Que alguien se apiade de mis memorias, pues es lo único que me queda!"

Angeline C. H.


viernes, 16 de abril de 2010

El Sarcófago


"Y mientras observaba su rostro, impasible, rememoré los esbozos acerca de las ideas que él me había inspirado."Apocalíptico" había oido decirle, de entre sus fríos labios, y esa palabra quedó grabada en mí hasta que la muerte me entregó su fatal abrazo, cual sello que mostrara que yo siempre le había pertenecido, a pesar de que había perdido hacía muchos años la compasión por los de mi especie. Y fue de ese modo, y de ningún otro, como renuncié al eterno descanso y permanecí en este mundo, rodeada de sombras, para protegerle de la destructora decandencia humana, servirle fielmente en sus horas de reflexión, acopiar sus lágrimas de angustia, arrebatarle cruelmente el dulce elixir de sus venas y amarle eternamente."

[...]

"¡Ah, si tú supieras lo que yo desearía ignorar, mi desgraciado ángel! Sentirías lástima por la frustración de mis pensamientos y destruirías el fruto de tu experiencia, que de manera atroz ha logrado arrebatarme lo que más detestaba: Tu belleza demoníaca."

Angeline C. H.