miércoles, 28 de abril de 2010

La Batalla


"Si la Eternidad pudiera tomarme como su esposa..."

[...]

"Dime, querido, sin aflicción ¿Se sabe de algo más hermoso que la sangre?

¡La sangre, castidad de nuestra estirpe! Mal del perverso amante de la Vida, alivio del romántico inconformista, lecho que hace descansar al glotón y fosa que entierra al ladrón...

¿Mas que hay del Vanidoso y la Olvidada? Caminan de la mano mientras sus latidos cuentan los segundos y sus ojos fulminan los rayos de luz que quedan para que, al cesar la tregua con el Sol, sus pretensiones exagües infrinjan su obstinación y se internen en la cárcel del Duelista, intentando finalizar con el Sufrimiento, el único rey que los govierna a ambos.

¡Oh,que místicismo encierra el momento en que esa dulce hoja se interna en mí,
como la valiente ola viola sin compasión cada grano de arena!"

Angeline C. H.

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