lunes, 12 de abril de 2010

Ab aeterno


¿Será cierto lo que a gritos predica el firmamento? 
Su fulgor se desvanece y el helado viento condena mis restos al olvido.

Mis estaciones son desde entonces un invierno perpetuo,
 mis emociones un cauce sellado por el hielo, 
y estos témpanos son embellecidos por tu benevolencia y perdón. 

 ¡Oh, querido, sálvate y abraza mi alma cuando desfallezca! 
Pues la vida fue una prueba demasiado sencilla para mi... 
 ¿No es así? 

 Angeline C. H.

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