martes, 4 de mayo de 2010

Demencia


¡Ah, que placentera la sensación que me invade 
cuando tu figura se recrea en mi mente!

Esa exquisita mezcla de odio y repulsión, 
que como la imperiosa niebla, confunde mi raciocinio, 
arrebatándome mi propia voluntad y extasiándome por el delirio de lo imposible.

Inalcanzable, Irrealizable... ¡Utópico! 
¡Dios debe ser, pues son estas las palabras más bellas que ha creado!

Angeline C. H.

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